Oficina de Pipas

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Jack de todos los Tribus Popularidad: Siempre había Pipas en el planeta lejano de Starlings Defiende el planeta de los Starlings contra los ataques de Firebit, construyendo torres de defensa y una base. Eres el dueño de la perfumería. My Perfume Salon Popularidad: Tu objetivo en el juego My Fantastic Parc es levantar un palacio Pipas distracciones.

My Fantastic Park Popularidad: Construye un hotel y procura mantenerles contentos a tus clientes. En este juego puedes Pipas el hotel completamente a tu gusto, y proporcionarlo de toda clase de facilidades, como por ejemplo: No olvides de que haya que sobrar suficiente dinero para pagar al personal.

Construye tu propio imperio ferrovial. Siendo el propietario de Pipas criadero de peces, quieres ser el mejor del mundo, claro! Ayuda Samira con su trabajo en la tienda. Determina cuales de los vestidos quieres coser, Oficina, cobra los productos adecuados a los clientes y no olvides de comprar complementos nuevos para poder ampliar tu tienda! Procura que los habitantes del zoo se sientan tan bien como sus visitantes.

My Free Zoo Popularidad: Lleva tus clientes al lugar preciso en tu salón. Salón de Matrimonio Popularidad: Construye casas nuevas para aumentar tus ganancias, alquila un ejercito para protegerlo todo e intercambia piezas con otros jugadores online.

Administra tu propio supermercado! Eres un corredor inteligente? Compra, construye y vende todas las viviendas. Construye tu propio hotel! Ponte en contacto con gente que trabaja para ti e intenta así ganar una determinada cantidad de dinero! New York, 29 de diciembre de Una grieta en la mejilla. Un alfiler que bucea hasta encontrar las raicillas del grito. Y el mar deja de moverse. Ese filo, amor, ese filo. Estaban los cuatro marineros luchando con el mundo. Estaban uno, cien, mil marineros luchando con el mundo de las agudas velocidades, sin enterarse de que el mundo estaba solo por el cielo.

El mundo solo por el cielo solo. Son las colinas de martillos y el triunfo de la hierba espesa. El mundo solo por el cielo solo y el aire a la salida de todas las aldeas. Lo que importa es esto: New York, 27 de diciembre de No duerme nadie por el mundo. No duerme nadie por el cielo. Haya un panorama de ojos abiertos y amargas llagas encendidas.

Ya lo he dicho. Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, abrid los escotillones para que vea bajo la luna las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros. No hay dolor en la voz. La Tierra con sus puertas de siempre que llevan al rubor de los frutos. Siguiente Calles y sueños Nacimiento de Cristo Un pastor pide teta por la nieve que ondula blancos perros tendidos entre linternas sordas.

El Cristito de barro se ha partido los dedos en Oficina tilos eternos de la madera rota. Dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro, Oficina de Pipas. Los vientres Pipas demonio resuenan por los Oficina golpes y resonancias Pipas carne de molusco. Lobos y sapos cantan en las hogueras verdes coronadas por vivos hormigueros del alba. La nieve de Manhattan empuja los anuncios y lleva gracia pura por las falsas ojivas. La aurora de Nueva York gime por las inmensas escaleras buscando entre las aristas nardos de article source dibujada.

Siguiente Poemas del lago Edem Mills Poema doble del lago Edem Nuestro ganado pace, el viento espira Garcilaso Era mi voz antigua ignorante de los densos jugos amargos.

Esos perros marinos se persiguen y el viento acecha troncos descuidados. En el laberinto de biombos es mi desnudo el que recibe la luna de castigo y el reloj encenizado. Tropiezo vacilante por la dura eternidad fija y amor al fin sin alba. Tu ignorancia es un monte de leones. Su hocico sangraba en el cielo. Su hocico de abejas bajo el bigote lento de la baba. Las vacas muertas y las vivas, rubor de luz o miel de establo, balaban con los ojos entornados.

Arriba palidecen luces y yugulares. Que se entere la luna y esa noche de rocas amarillas: Que ya se fue balando por el derribo de los cielos yertos donde meriendan muerte los borrachos. Y croaban las estrellas tiernas. Pero el pozo te alarga manecitas de musgo. No, que no desemboca. Agua fija en un punto, respirando con todos sus violines sin cuerdas en la escala de las heridas y los edificios deshabitados.

Nostalgia de academia y cielo triste. Es la piedra en el agua y es la voz en la brisa bordes de amor que escapan de su tronco sangrante. Para ver que todo se ha ido. Dame tus manos de laurel, amor.

Perros equivocados Pipas manzanas mordidas. Plaza pura y doblada. Mi hueco traspasado con las axilas rotas. Piel seca de uva neutra y Oficina de madrugada. Toda la luz del mundo cabe dentro de un ojo. Rodeado de espectadores que tienen hormigas en las palabras. Por los capiteles rotos de las mejillas desangradas. Mi hueco sin ti, ciudad, sin tus muertos que comen. Ecuestre por mi vida definitivamente anclada.

No hay siglo nuevo ni luz reciente.

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El aullido es una larga lengua morada que deja hormigas de espanto y licor de lirios. Ya vienen hacia la roca. Viajero por su Oficina torso blanco. Pronto se vio que la luna era una calavera de caballo y el aire una manzana oscura.

Las nubes, en manada, se quedaron dormidas contemplando el duelo de las rocas con el Pipas. Pero la noche es interminable cuando se apoya en los enfermos y barcos que buscan ser Pipas para poder hundirse tranquilos, Oficina de Pipas. Noche igual de article source nieve, de los sistemas suspendidos. Pero no la luna. Son mentira las formas.

Los insectos, los muertos diminutos por las riberas, dolor en longitud, yodo en un punto, las muchedumbres en el alfiler, el desnudo que amasa la sangre de todos, y mi amor que no es un caballo ni una quemadura, criatura de pecho devorado.

Ya cantan, gritan, gimen: Pero Pipas rostro cubre los cielos del banquete. Un diminuto guante corrosivo me detiene. Son mentira los aires. Los insectos, los insectos solos. Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marinero. Pero yo no he venido a ver el cielo. Los patos y las palomas y los cerdos y los corderos ponen sus gotas de sangre debajo de las multiplicaciones; y los terribles alaridos de las vacas estrujadas llenan de dolor el valle donde el Hudson se emborracha con aceite. Os escupo en la cara.

No es el infierno, es la calle. No es la muerte, es la tienda de frutas. No, no, no, no; yo denuncio. New York, 18 de enero de Porque ya no hay quien reparta el pan ni el vino, ni quien cultive hierbas en la boca del muerto, ni quien abra los linos del reposo, ni quien llore por las heridas de los elefantes.

Nueva York de cieno, Nueva York de alambres y de muerte. El cielo tiene playas donde evitar la vida y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora. Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo por vena de coral o celeste desnudo. Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos gotas de sucia muerte con amargo veneno. Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores, abiertos en las plazas con fiebre de abanico o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.

La muerte mana de vuestros ojos y agrupa flores grises en la orilla del cieno. Duerme, no queda nada. Siguiente Huida de Nueva York Pequeño vals vienes En Viena hay diez muchachas, un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas.

Toma este vals con la boca cerrada. Toma este vals de quebrada cintura. En Viena hay cuatro espejos donde juegan tu boca y los ecos. Hay una muerte para piano que pinta de azul a los muchachos. Hay mendigos por los tejados.

1 Comentário

  1. Maya:

    Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo por vena de coral o celeste desnudo.